
La tinaja fue utilizada desde la época de la Colonia en la Isla la Hispaniola para almacenar agua potable en los hogares, primeros de nuestro indígenas y luego por los pobladores esclavos, libertos concentrados en la campiña de la hoy República Dominicana. Este recipiente construido en barro, preservaba el agua fresca , ocupando preferiblemente la sala de los bohíos. El líquido era extraido con otro instrumento rudimentario, pequeña jiguera proveniente de la corteza del fruto del higuero. Aún perduran en algunos campos remotos del país, principalmente de la región Sur la legendaria tinaja, donde sus usuarios no han tenido las posibilidades económicas para sustituirla por nevera. El agua conservada en tinaja provenían de los llamados pozos que se nutrían de manantiales subterráneos provenientes de montañas.





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