Con el auspicio del Grupo Blandino, las sicólogas Roxana González yKaly Báez dictaron la charla magistral titulada “¿Cómo le hablo a unNiño de Duelo?”, que orienta y traza variadas recomendaciones sobreel apoyo emocional a niños y adolecentes afectados por el
fallecimiento de un familiar, amigo o relacionado.
fallecimiento de un familiar, amigo o relacionado.
Las expertas conductuales respondieron a variadas preguntas e
inquietudes sobre el apasionante tema a los asistentes a la misma..
Al introducir a las disertantes, la presidenta del Grupo Blandino,
Virginia Arredondo de Joa, resaltó la importancia del tema, dada la
necesidad de una adecuada respuesta de los padres y otros mayores antela aflicción los niños y adolecentes impactados por la desapariciónde un tío, abuelos, profesor u otros relacionados.
Enmarcó la actividad en la permanente interacción de la entidad con su público y relacionados, fortalecida durante más de 80 años de servicios.inquietudes sobre el apasionante tema a los asistentes a la misma..
Al introducir a las disertantes, la presidenta del Grupo Blandino,
Virginia Arredondo de Joa, resaltó la importancia del tema, dada la
necesidad de una adecuada respuesta de los padres y otros mayores antela aflicción los niños y adolecentes impactados por la desapariciónde un tío, abuelos, profesor u otros relacionados.
En su intervención, las disertantes expusieron las variadas formas y
reacciones de niños y adolecentes en situaciones de duelo por esas
pérdidas irreparables y difíciles de asimilar por criaturas de tan
escasas edades.
Sostienen que, sea cual fuera su edad, todo afectado debe manifestar sus sentimientos con franqueza en procura de consuelo.
En lo que respecta a infantes y adolescentes, las profesionales de la
sicología entienden que lo recomendable es expresar y no ocultar sus penas y aflicciones.
Báez indicó al hablar sobre el deceso o simplemente comunicarlo hay que tomar en cuenta la edad del niño o adolescente. Dijo que entre 3 y 5 años de edad es preferible buscar el ambiente apropiado, sin nunca ocultárselo.
“Una de las cosas que debemos hacer en esta situación es no dar
informaciones de más, es decir evitar los detalles crudos e
innecesario o fotografiar el hecho”, agregó. “Tampoco debemos
involucrar fantasía ni recoger las cosas repentinamente, sino en
forma paulatina”.
De su lado, González consideró que no es prudente expresar a los
niños de 5 a 9 años detalles como la causa de muerte ni darle
atribuciones que rebasen la naturaleza de sus edades.
Las conferencistas recomendaron consultar el niño o adolecente
afectado sobre si desean asistir al funeral de su ser querido
Insistieron en la necesidad de no ocultarles determinadas respuestas e inquietudes cuyo enigma o desconocimiento puedan lacerar aún más su dolor y creen necesario permitirle compartir sus sentimientos y emociones con los padres y mayores.





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