CIUDAD DEL VATICANO.-El papa Francisco recibirá este jueves al presidente salvadoreño Mauricio Funes, en medio de una
convergencia de factores favorable al avance del proceso de
beatificación del arzobispo asesinado Oscar Arnulfo Romero.
En El Salvador gobierna el partido Frente Farabundo Martí para la
Liberación Nacional (FMLN), una organización guerrillera que combatió a
la misma jerarquía militar que Romero denunciaba y por tanto apoya la
beatificación, la primera etapa con vistas a la canonización.
El Vaticano tiene ahora un papa latinoamericano que coincide con
muchas de las preocupaciones de Romero a favor de los pobres y los
marginados.
Además ha quedado rebasado un sector en el país salvadoreño que se
habría opuesto vehementemente a cualquier título eclesiástico para
Romero.
El "principal objetivo" del presidente Funes en su veloz visita de
un día a la Santa Sede es que Francisco "dé un impulso" al trámite para
la beatificación de Romero y agradecerle el apoyo exhibido en el
proceso, dijo a The Associated Press, el embajador salvadoreño Manuel
López.
"El hecho de que tengamos un papa latinoamericano, que conoce nuestra
idiosincrasia, nuestra devoción, representa un nuevo impulso a la
causa", dijo López esta semana en entrevista efectuada en el interior de
la embajada de El Salvador ante la Santa Sede, cuyo pasillo de entrada
tiene retratos de Funes, Francisco y Romero.
Un punto favorable es que el gobierno del FMLN —la organización
guerrillera convertida en partido político— simpatiza más con Romero que
con los gobiernos conservadores previos que ejercieron el poder durante
20 años hasta la llegada de Funes en 2009.
Romero, un defensor de los derechos humanos que se pronunció
abiertamente a favor de los pobres y en contra de la represión del
ejército salvadoreño, fue asesinado a balazos en 1980 cuando celebraba
misa en la capilla de un hospital.
Romero fue víctima de los llamados escuadrones de la muerte de
extrema derecha que servían a la jerarquía militar. Su asesinato fue el
preludio de una larga guerra civil que duró 12 años y en la que casi
75.000 personas perdieron la vida.
El gobierno y la guerrilla alcanzaron en 1992 un acuerdo de paz;
cinco años después el Vaticano abrió el proceso para la beatificación de
Romero, al que se considera un mártir de la fe.
La beatificación es la primera etapa importante para proseguir a la canonización, que se declare a alguien santo.






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