Casa Abierta propugna por la legalización del consumo de la marihuana en República Dominicana

-Redhamés de la Rosa propone que el Estado controle la producción, industrialización y comercialización de la marihuana como sucede en Uruguay desde 1974
SANTO DOMINGO.-El director ejecutivo de Casa Abierta, Redhamés de la Rosa, afirmó que Los programas del Estado contra el consumo de marihuana han ocultado el uso recreativo de esta, del cual, aduce que el 90 por ciento no causa problema, siendo menos dañino que otras drogas comercialmente autorizados y reguladas para el cobro de impuestos y, considerados como recreativos, como el alcohol, cigarrillos, tabacos y otros.
Al participar como invitado en el programa Periodismo y Sociedad, que produce Andrés Matos, por el Canal 6, De la Rosa pidió aplicar el ejemplo de Uruguay, donde desde 1974 fue legalizada el uso de marihuana, cuyo consumo y producción lo controla el Estado, desde el sembradío hasta la conversión en dosis químicas recreativas para los consumidores habituales.
Señaló que allí, en Uruguay, antes el consumidor gastaba el equivalente a 10 dólares por mes, pero ahora solo gasta un promedio de 1.5 dólares incluyendo el beneficio impositivo de las autoridades.
“La legalización de la marihuana impide que sectores vinculados a la persecución aprovechen para manipular y extorsionar a la juventud, aprovechándose de dicha prohibición”, dijo.
Enfatizó que el problema de la droga es un fenómeno mundial mas que un problema social.
Afirmó que el 90% del consumidor de esta droga no llega a ser problemático, según las naciones Unidas, por lo que una política del Estado contra el uso de droga, debe iniciar por la comprensión de las autoridades de que ese porcentaje es un consumidor recreativo.
Manifestó que la política del Estado debe estar reforzada en la persecución al traficante de drogas narcóticas, y reducir al pequeño usuario de aquellas que no crean adicción, como la marihuana.
“Solo el 10 por ciento llega a ser problemático. Ese 10 por ciento se convierte en un fenómeno social que luego se transforma en un problema social y su tratamiento requiere de una atención de salud, no de policía y ni persecución judicial”, adujo.
Dijo que hace falta una política de sanidad, asignando en los hospitales a profesionales calificados en el tratamiento de una sobredosis, por ejemplo, profesionales con datos y técnicas científicos, con experiencias y entrenamiento para el trato de personas que requieran la atención medica profesional especializada.
A seguidas, recalcó que se requiere de personal que conozca los síntomas de una sobredosis de drogas peligrosa como cocaína, heroína, afirmando que nadie muere de una sobredosis de marihuana.
Considera que el tráfico de droga debe ser enfrentado con inteligencia, con programas de integración comunitaria, proveyéndole ocupación al joven, creando confianza en sus expectativas, es decir, resolviendo los problemas sociales que empujan a la juventud al consumo y tráfico de estupefacientes, como ocurrió en Boston, donde resolvieron casi a cero por la interacción con la comunidad.

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