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El dulce criollo, la nueva bandera de la oferta turística dominicana


José Rafael Sosa
La palabra postre procede, del vocablo latino “poster” o “posteri”, que quiere decir “lo que viene después”, por el hecho de accede a el, luego de la comida.
La sensación que produce el postre, tras la experiencia de una buena comida, no es fácilmente descriptible, aun cuando su definición es simple: platillo o bocado, generalmente dulce o agridulce que se ofrece al final de una comida, concepto en que coinciden casi todos los diccionarios de consulta generalizada.
El origen de estos azucarados alimentos se remonta a tiempos inmemorables, pero uno de los postres más solicitados y con historia es el chocolate, de origen americano consumido desde los tiempos de los indígenas aztecas y que sorprendió a loa españoles por su sabor y quienes le llamaron Chocolat.
Poca es la gente que sabe que el helado se origina en el Siglo 14 cuando residentes en las zonas montañosas de Europa, recogían nieve e invierno y la endulzaban con Miel.
El postre es la apertura al universo de sabores edulcorados que disfruta el paladar y satisface el alma. Se ha dicho muchas veces, que comer sin disfrutar el postre, no es comer.
Esa pequeña carga de sabores calóricos, frutales, o edulcorados, que llegan como parte de una tradición dulcera que tiene expresión en cada país, en cada región, en cada continente, que, al ser disfrutados, dejan una huella en nativos y visitantes. De ahí, su fuerza como atractivo de los destinos del turismo.
El Dulce RD
Hay postres que son marcas nacionales nivel nacional, como las habichuelas con dulce, que tienen diversas expresiones locales (con habichuelas, con habas, coladas y sin colar)
En Bani, de alto reconocimiento son los de Las Tres Marías, con una amplia gama de productos, y Dulces El Húngaro, que son empacados al vacío, también bajos en azúcar.
En el Cibao: la Dulcería Rodríguez, con tiendas en la autopista duarte, expresión de una larga tradición dulcera de calidad; Las arepas de camino a Constanza y Jarabaoa, que son un símbolo.
En Puerto Plata: los dulces de leche de Dona Agustinita de Lantigua.
En el Este: En Higuey el Concón de leche de La otra Banda; Los de leche de Dona Tula y el Mabí Seibano, en un listado que podría ser muy largo y no limitativo.

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