PUERTO PRINCIPE (EFE).-Un largo tronco de árbol, ramas, piedras y hierro forjado están colocados en medio de la calle Delmas 75, no lejos de la Embajada de Canadá, es una de las barricadas que a diario bloquean el tránsito desde hace mes y medio en la capital de HaitÃ.
Bien vigilada por jóvenes de entre 17 y 35 años, la mayorÃa hombres, la barricada no permite el paso de automóviles ni de motocicletas.
"Esta barricada simboliza nuestro curriculum vitae, nuestro futuro y nuestra vida. Vivimos en un sistema que explota a las personas y conlleva desigualdades. Queremos otro sistema. Queremos dejar de vivir en un paÃs que es un paraÃso para un pequeño grupo y un infierno para la mayorÃa", dijo a Efe Davidson Véus, coordinador de la organización Tèt Delmas, acerca del simbolismo de las barricadas.
Un poco más arriba de Delmas 75, otras dos barricadas: la primera está hecha de rocas y unos pasos más adelante, otra de hierro forjado que obstruye completamente el paso.
Las barricadas rebrotan a cada mañana en Puerto PrÃncipe, desde que se desataron las protestas el 16 de septiembre pasado contra el presidente Jovenel Moise, a pesar de los intentos puntuales de las autoridades de limpiar las calles.
"La primera de las demandas es la salida incondicional de Jovenel Moise. No le pedimos que abandone el paÃs, sino que se quede y responda a las preguntas de la Justicia. E incluso después de eso, estas barricadas se quedarán para pedir que cambie todo el sistema", añade Véus, que inspecciona las barricadas de los alrededores y da órdenes a los jóvenes que lo acompañan.






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