...El caso Dimargo : Historia de una venganza ...

'Reproducimos el presente artículo sobre el drama vivido por el otrora próspero empresario dominicano Diógenes Gómez, mejor conocido como DIMARGO, quien tras 30 años aguarda porque respuesta definitiva por parte de la justicia

Por Pedro Campusano
La historia de Diogenes Marino Gómez tiene que ver con lo político pero también con lo judicial porque es un caso que ha estado en los tribunales desde hace 30 años.
Diogenes Marino Gómez (DIMARGO) fue un reconocido y exitoso empresario dominicano del sector turístico de los años 70 y 80.
Vino a la capital a los 14 años en la cola de un camión desde su campo llamado Ojo de Agua.
Él mismo confiesa que fue a esa edad que por primera vez se puso unos zapatos porque la miseria en que vivía su familia le impedía tenerlos.
Con esfuerzo y disciplina pasó de limpiar vidrios en las calles a conseguir un empleo en la empresa Panam en donde ascendió por su trabajo constante.
Luego fundó su propio negocio y más tarde se convirtió en el propietario del emporio comercial llamado Empresas Dimargo, S. A. que reunía un grupo de 27 empresas que incluían operadoras de turismo, hoteles, clubes vacacionales, flotilla de autobuses, una línea aérea, agencias de viajes, etc.
Este holding empresarial llegó a tener una nómina de más de 2, 000 empleados y un capital de más de 200 millones de pesos, en una época en que la tasa de cambio era de 1.49 pesos por dólar.
En el año 1985 la razón social Empresas Dimargo, S. A. firmó con el Estado el contrato de arrendamiento del Hostal Nicolás de Ovando localizado en la Zona Colonial.
De acuerdo a declaraciones del señor Diogenes Marino Gómez, él invirtió la suma de 23.6 millones de dólares en la remodelacion del Hostal.
Era época de la campaña electoral para las elecciones de 1986 en la que los principales candidatos eran Joaquín Balaguer por el Partido Reformista y Jacobo Majluta por el Partido Revolucionario Dominicano.
Una comisión del partido Reformista visitó al señor Diogenes Marino Gómez y le solicitó la suma de $50, 000 pesos para contribuir con la campaña de Balaguer, solicitud a la cual se negó rotundamente el señor Dimargo, ordenando a las personas salir de su oficina, y les dijo que él nunca haría contribuciones a Balaguer porque él era simpatizante del Doctor Peña Gómez.
Los detalles de ese episodio llegaron a oídos del líder reformista y se empezó a preparar el plan de venganza.
Dimargo no se imaginó las consecuencias que eso tendría en su vida.
El 16 de agosto de 1986 tomó posesión como nuevo presidente de la República el Doctor Joaquín Balaguer, y a partir de ese día empezó el ajuste de cuentas con Dimargo y su calvario que dura hasta el día de hoy.
Una de las primeras medidas del nuevo gobierno fue cancelar todas las licencías de operación de las Empresas Dimargo S. A. y la rescisión de los contratos de arrendamiento de los hoteles del Estado que manejaba dicho grupo empresarial a pesar de que estaba al día en el pago de sus impuestos.
El 12 de marzo de 1987 fue rescindido el contrato de arrendamiento del Hostal Nicolás de Ovando, que era el último de los contratos entre Empresas Dimargo, S. A. y el Estado dominicano.
Por esta razón, la Corporación de Fomento a la Industria Hotelera y Desarrollo del Turismo (CORPHOTELS), en nombre del Estado, demandó a Empresas Dimargo, S.A., en nulidad de contrato de arrendamiento, demanda que fue acogida y se ordenó el desalojo del inmueble.
Esta sentencia fue recurrida en apelación por Empresas Dimargo, S. A., pero su recurso fue rechazado por la Cámara Civil y Comercial de la Corte de Apelación de Santo Domingo (hoy del Distrito Nacional) mediante la sentencia sentencia No. 175 del 16 de septiembre de 1992.
Está sentencia fue recurrida en casación por Empresas Dimargo, S. A., y en fecha 25 de febrero de 1998 la Suprema Corte de Justicia casó la sentencia recurrida y envíó el asunto por ante la Cámara Civil de la Corte de Apelación de San Pedro de Macorís.
Este tribunal le dio la razón a Dimargo y dejó sin efecto la demanda en nulidad de contrato interpuesta por el Estado dominicano, y ordenó "el inmediato restablecimiento de Empresas
Dimargo.S, A, en la tenencia del denominado Hostal Nicolás de Ovando, habida cuentas de que el contrato de arriende en el cual ésta justifica sus derechos aún se mantiene vigente, con todos sus efectos y consecuencias".
Está sentencia fue recurrida en casación por el Estado dominicano y en fecha (06) de agosto de 2015 la Suprema Corte de Justicia casó la sentencia y remitió el caso a la cámara civil y comercial de la corte de apelación del Distrito Nacional.
Todavia, hasta donde tengo entendido, no existe una sentencia definitiva sobre el caso.
Con la rescisión de los contratos de arrendamiento de los hoteles del Estado y la cancelación de las licencias de operación de sus empresas a partir de 1986, el señor Diogenes Martínez Gomez quedó en la miseria total, al punto de que perdió su casa y hasta hace poco estuvo durmiendo en el patio de una funeraria, en hospitales y en la calle.
Hoy en día, con más de 80 años de edad, el señor Diogenes Marino Gómez, que una vez fue uno de los hombres más ricos de la República Dominicana, deambula por las calles de Santo Domingo sin un peso en los bolsillos, exigiendo, con todo su derecho, que el Estado lo indemnice por las pérdidas sufridas.

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