PENSILVANIA.- Escalofriantes detalles salieron a la luz en el caso del asesinato de una familia dominicana en el condado de Berks, donde José Luis Rodríguez, de 61 años, enfrenta ahora tres cargos de asesinato en primer grado y abuso de cadáver, luego de confesión perturbadora que ha conmocionado a la comunidad.
La noche del 13 de septiembre, el cadáver de Junior Cabrera-Colón, de 32 años, fue hallado en un campo con una herida de bala en la cabeza.
«El vino a Estados Unidos pa’ un futuro… en verdad cuando él cobraba él decía que iba a mandar el dinero para Santo Domingo para su familia», compartió Omar, un amigo de Junior Cabrera, aún incrédulo de la tragedia ocurrida.
Días después de cometer el triple crimen , Rodríguez fue arrestado y confesó el crimen, pero lo que reveló posteriormente dejó aún más atónitos a los investigadores.
Según la Fiscalía de Pensilvania, Rodríguez admitió que Geraldina Peguero-Mancebo, de 31 años, y su hijo de un año, Jeydon Junior Peguero, entraron a su vehículo el 12 de septiembre, día del crimen.
El detenido dijo «haber mantenido algún tipo de relación con Geraldina», según el Fiscal de Distrito del condado de Berks, John T. Adams, y que su intención desde el inicio era asesinarla porque ella se negaba a dejar a su esposo, Junior.
El imputado confesó también haberle disparado a Geraldina por la parte trasera del cráneo, y más adelante, arrojó a su hijo de un año a un estanque con agua y lodo, mientras aún estaba vivo.
“La autopsia realizada al niño reveló que tenía lodo en los pulmones, lo que indica que murió ahogado”, informó Adams.
El cuerpo del pequeño fue encontrado al día siguiente, parcialmente sumergido en una zona pantanosa. Según el fiscal, Rodríguez actuó solo y nadie más participó en los crímenes, relataron en conferencia de prensa.







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